En España existe una leyenda urbana que llegó a convertirse en mito, la cual tuvo como entorno el programa “Sorpresa, Sorpresa“, presentado en aquel país por Isabel Gemio y después por Concha Velasco, a finales de los años 90 en la cadena Antena 3 Televisión.
La emisión consistía en dar “agradables” sorpresas a personas preparadas por familiares o amistades, que llamaban para que la producción organizara el evento y éste fuera “podía consistir en la visita de alguien famoso o en el reencuentro de algún ser querido después de muchos años sin verlo”
En 1999, los padres de una adolescente supuestamente idearon junto con el programa que el conocido cantante Ricky Martin visitara a la chica en su casa, pero de una manera un tanto especial: saldría del armario de la habitación de la quinceañera con un ramo de flores. La historia se desarrolló de la siguiente manera…
Según cuenta la leyenda: los padres dijeron a a la joven que salían de compras, como excusa para dejarla sola en la residencia, mientras Ricky Martin se escondía en el armario de su habitación. Luego de despedirlos, ella, llegó a su habitación con un tarro de mermelada y la niña untó en sus genitales con la jalea y llamó al perro de su propiedad, también llamado “Ricky”, para que le lamiera los mismos para conseguir placer sexual.
Según se dice, se habían instalado cámaras por todo el hogar, y esto es lo que se supone se vio en conexión directa
Al poco tiempo la chica se suicidó, por no poder soportar la vergüenza que suponía haber sido protagonista de aquel desliz.
Sin embargo, los directivos de la cadena desmintieron tal historia y ofrecieron una recompensa de un millón de pesetas (6.000 €) para quien aportara una prueba fehaciente de tal hecho, como mostrar un video.
Lo sorprendente de la historia es que se propagó en menos de 12 horas por los cuatro puntos cardinales de España -sobre todo por los institutos, colegios y centros de trabajo- la mañana siguiente a la emisión del programa en el que supuestamente sucedió. El boca a boca, en este caso, hizo lo suyo. Posteriormente se supo que alguien había llamado esa misma noche a “Hablar por hablar”, un programa radiofónico nocturno de gran éxito, contando el bulo, y que de ahí se propagó a todo el país.
Como dato adicional, esta historia cruzó fronteras y se difundió en países donde se presentaba el programa, particularmente en Perú, donde la leyenda tuvo una variante. En ella no se trataba de una adolescente sorprendida sino de la misma animadora del programa y se habló de su suicidio. El hecho de que el programa se transmitiera en diferido por un canal local y de pronto fuera retirado del aire aumentó fuerza a la historia.